En la espera, ayer ví la imagen que guardo de ti.
Un segundo, una noche. Dudosa suerte y malasaña.
Mis ojos desvanecidos te siguen,
tu figura se torna triste... y un paraguas del revés.
No te gires, por favor.
Los ojos que me acompañan preguntan
¿qué ocurre? y te buscan,
sin saber a quién.
Con cara ataviada de mueca respondo
no es nada, y mi cabeza continúa asintiendo,
sin saber a qué.
Miré mis manos. El segundo seguía enredado en ellas, frías.
Tu vestías de segura en ti misma. Yo...
yo también estaba disfrazado... de indiferente y en malabar.
Fue sólo un segundo, nada menos.
Domingo 29 de Noviembre
trabajos verticales (ya a la venta)
Hace 6 años